Gravel Diaries

AGUA NEGRA: NUEVO CRUCE CONTINENTAL

Un desafío de ultraciclismo unió Chile, Argentina y Uruguay en seis días atravesando el paso internacional más alto de Latinoamérica.

Cruce continental por Agua Negra, uniendo Chile, Argentina y Uruguay

Verano, calor, humedad, lluvia y viento en contra

6 días, 15 horas

Distancia total: 2000 km

Ascenso total: 10878 mts

Altitud máxima: 4800 msnm

¿Por qué un desafío continental?

En 2023, los ultraciclistas Juan Venturino (Argentina) y Andrés Arias (Chile), junto con otros colegas chilenos, unieron el Pacifico con el Atlántico, completando una ruta interoceánica de 1500 kms entre Valparaíso y Buenos Aires en solo 5 días. Como la experiencia fue muy gratificante quisieron repetirlo pero sumando dificultad.

Hacer lo mismo pero más rápido iba a ser un tanto monótono por eso surgió la idea de cruzar por el Paso de Agua Negra que une las localidades de La Serena, en la región de Coquimbo, Chile, con Las Flores, en San Juan, Argentina. Este es considerado uno de los cruces de los Andes más complicados por su terreno y altura: presenta la mayor altitud en el límite internacional, con alrededor de 4800 msnm. Como si esto fuera poco decidieron sumar un país más al cruce continental: Uruguay. El desafío entonces se extendió hasta Colonia del Sacramento, sobre el Río de la Plata, para concretar una ruta de 2000 km.

A continuación, Juan relata lo más sobresaliente del intenso periplo de ultradistancia que los llevó a cruzar el continente latinoamericano de oeste a este durante febrero de 2024.

El Paso de Agua Negra desde Chile

Desde la costa son 230 km en subida para llegar desde el nivel del mar hasta lo alto de la cordillera de los Andes. Los primeros 150 km son de un pavimento prístino pero al terminar el ripio da lugar a mucho serrucho y rocas sueltas que junto a la altura hacen que sea un cruce por demás difícil. Con el objetivo de llegar antes de que anochezca a la cima decidimos partir de madrugada. A las 3 am salimos desde el Faro de La Serena, recorriendo 120 km con una pendiente del 2-3% en 4 horas. A partir del pueblo de Huanta hasta la aduana chilena continuó el pavimento pero la pendiente comenzó a sentirse más. Al mediodía nos encontrábamos en la aduana, donde nos tildaron de locos y nos dijeron que era “imposible realizar el cruce en bicicleta en un día”… nos sonreímos y seguimos viaje.

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Al llegar a un endicamiento artificial donde termina el pavimento y comienza la tierra me puse a hablar con un automovilista que estaba regresando porque no había podido cruzar, su motor se ahogaba por la altura. La falta de aire no solo la sentimos los humanos, al parecer afectaba a los motores de combustión por igual. Esto lo íbamos a ver también unas horas después cerca de la cumbre donde encontramos varios autos abandonados. La tierra estaba dura, seguimos lento pero firme porque todavía faltaban 70 km hasta el cruce. Los últimos kilómetros fueron brutales… el camino era nuevo ya que la anterior traza se la había llevado la montaña por falta de mantenimiento (los últimos 5 años el cruce permaneció cerrado). El nuevo trazado era abruptamente empinado por lo que, sumado a la tremenda altura y a las piedras sueltas, se hacía imposible pedalearlo en su totalidad y nos forzaba a caminar por momentos. A las 20 h coronamos el puerto, luego de 17 h en movimiento. Muertos de frío sacamos unas fotos, un abrazo rápido y a bajar.

La bajada del lado argentino ¡estaba en peor estado todavía! En la oscuridad avanzamos lentamente dentro de los límites que consideramos seguros. Vadeamos varios ríos y nos enterramos más de una vez en pozos de arena. Finalmente llegamos al puesto de Gendarmería Nacional alrededor de las 23 h donde gentilmente nos permitieron pasar la noche. Felices de encontrar resguardo del frío y pudiendo apoyar la espalda en un colchón, dormimos unas horas hasta las 7 de la mañana siguiente.

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Desierto, humedad y la inmensidad de Argentina

En nuestro segundo día de viaje estábamos dispuestos a avanzar la mayor distancia posible. Teníamos que cruzar la provincia de San Juan con todas sus cadenas montañosas: la Alta Cordillera, la Precordillera y La Sierra De Valle Fértil. El sol fuerte de verano y el viento estuvieron presentes todo el día bajando el promedio de velocidad previsto. Hacia la tarde el viento aumentó considerablemente, pero pudimos concretar el cruce de la provincia. Se fue haciendo de noche para cuando entramos en La Rioja, provincia también muy desértica, pero allí nos sorprendió un cambio importante en el clima. Nos encontramos con mucha humedad, extraño para un lugar tan desértico y con escasa vegetación. Ya de noche y con neblina, encaramos el último tramo del día: llegando a buen ritmo a Patquía de pronto en medio de las oscuridad, se nos aparecieron unas cuantas vacas sueltas en la ruta. Una de ellas se puso a correr y se resbaló delante de mi bici. Llegué a pegar el frenazo y de milagro Andrés que venía pegado atrás reaccionó a tiempo evitando un accidente.

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Último tirón a Uruguay

Ya en viaje en el medio de la provincia de Entre Ríos, teníamos dos opciones: intentar hacer los 600 km que nos quedaban de un tirón o partirlo en dos días. Claramente fuimos por la opción complicada. Para hacer eso Andrés gentilmente me ofreció prestarme sus aerobars porque yo estaba muy mal de las manos. Salimos decididos un poco más tarde de lo esperado pero logramos cruzar a Uruguay antes del anochecer. Sería una noche larga de pedaleo. Lamentablemente siempre me ganan las ganas de dormir así que faltando alrededor de 250 km paramos en una estación de servicio Ancap en el medio de la nada y descansamos unas horas. Continuamos nuestro camino hacia Colonia del Sacramento de madrugada con más ánimos y a un ritmo muy bueno. Uruguay es totalmente ondulado, poca llanura, siempre se sube o se baja.

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Con las piernas agotadas pero muy contentos de lograr el desafío llegamos a Colonia alrededor de las 16 h, completando los 2000 km de cruce continental de Chile a Uruguay en 6 días y 15 h. Es difícil juzgar si el tiempo es bueno o malo, porque lo verdaderamente bueno es haber logrado sortear todas las adversidades que se nos presentaron a lo largo del recorrido. Nos divertimos a lo grande cumpliendo nuestro objetivo y a la larga eso es lo que más nos importa.

Fotos e historia: Juan Venturino (@juanventu) y Andres Arias (@aenederrese)

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