Gravel Diaries

BIKEPACKING POR LA PATAGONIA

Parte II: BARILOCHE

Con base en Bariloche durante siete noches, las primeras rodadas fueron sin bolsos. El terreno de subidas y bajadas, curvas sinuosas, ripio irregular y asfalto nos dio muchas lecciones y nos preparó física y mentalmente para el posterior bikepacking de punto a punto.

Bautismo

Apenas llegamos a la casa donde descansaríamos una semana, armamos rápidamente las bicis. A la Diverge negra, que viajó en el bolso de Lomas Fundas, solo hubo que ponerle las ruedas e inflarlas. A la Diverge roja, transportada en el bolso Evoc, hubo que también sumarle el manillar y un pedal. Lo más difícil fue darles la presión de 60 psi (las cubiertas GravelKing Panaracer, sin tubelizar, soportan hasta 75 psi) con el inflador con manómetro Specialized. Hubo que ser muy cuidadosos a la hora de aplicar fuerza sobre el inflador de no dañar la válvula con esta acción.

Con las bicis de pie, la salida inaugural fue ir en busca de provisiones hasta un supermercado Todo, a 2 km. «Fácil —pensamos— vamos así no más, con lo que tenemos puesto». La primera hazaña fue bajar la pronunciada pendiente de un ripio muy irregular sobre la que estaba la casa, de una elevación de 100m en casi 300 de largo, hacia la Av. Bustillo, la vía principal de pavimento que costea el lago Nahuel Huapi. Llegamos rápido por una avenida bastante transitada y sin muchos repechos. Compramos y emprendimos el regreso por la paralela a Av. Bustillo, 5 cuadras cuesta arriba: Av. Pirineos. Para llegar allí atravesamos nuestra primera trepada. Los metros que habíamos descendido para bajar a la Bustillo, y otros tantos más, ahora los hacíamos en sentido opuesto. En un mix de calor, elevación, agitación, ropa inadecuada y novedad, transpiramos, y así Bariloche bautizó nuestra primera rodada. 

Respeto al ciclista

La transitada Av. Bustillo es la conexión con todo desde el centro de Bariloche hasta Llao Llao, Circuito Chico, ruta al Cerro Catedral, y otros puntos. Tiene dos carriles con banquina de tierra y piedra a ambos lados en un gran desnivel con respecto del pavimento. Pedalear al filo del pavimento fue vertiginoso, pero con el correr de los días también lo hicimos con tranquilidad porque los autos están acostumbrados a adelantarte a 1,5 m de distancia. Esto es regla en toda la región por donde anduvimos, incluida la zona de Siete Lagos, en Neuquén. Una gran parte de los vehículos que cruzamos llevan pegada la etiqueta de mantener distancia con el ciclista. Obviamente, no faltó algún que otro porteño que nos gritó que nos corriéramos a la banquina.


Pedalear al filo del pavimento fue vertiginoso, pero con el correr de los días también lo hicimos con tranquilidad porque los autos están acostumbrados a adelantarte a 1,5 m de distancia


50/50: Ruta en Circuito Chico, Gravel en Colonia Suiza

Un top 3 de salidas memorables incluye definitivamente el recorrido por Circuito Chico. Apenas salís de la Av. Bustillo para meterte en la RP77, sentís que desapareció el tránsito, que estás rodando a solas con la bici en una ruta de perfecto pavimento en la inmensidad de un parque nacional. Un camino que te deja literalmente sin aliento, tanto por sus increíbles paisajes panorámicos como por las 2 o 3 trepadas que te esperan en la dirección que decidas ir. 

Aparece imponente el Lago Perito Moreno y lo atravesamos por un puente. A los pocos metros nace un camino de ripio hasta Colonia Suiza. Guantes en mano, arrancamos a sacudir las bicis. Los tábanos y las chaquetas no dan tregua y nos siguen durante buena parte del trayecto. Pasamos por un criadero de truchas y, curvas más, curvas menos, llegamos a la pequeña pequeña aldea. En la salida por la RN79 atravesamos el puente sobre el arroyo Goye y hacemos un par de km hasta el pavimento. Nuevamente rodamos suave, ligero, por momentos pesado, aprovechando la velocidad de las bajadas porque “todo lo que sube baja”, y viceversa.

Paraíso Gravel – Sendero Perito Moreno

No hay nada como los senderos off road. Más aún cuando es recomendación directa de un ciclista local. Este sendero de 2 km que nace en la intersección de la RP82 y el acceso al cerro Catedral, y al que se accede sorteando una tranquera, fue pura fantasía gravel: sentirse en el medio de la nada, en el centro de todo lo que no es la ciudad; rodar por la grava crujiente, por caminos angostos de tierra cuando penetran el bosque y cuando encuentran el cielo otra vez; pedalear hasta la aparición imprevista de un charco; eludir y atravesar el barro; cruzar puentes envejecidos de durmientes tecleantes; viajar al ritmo del agua de río que corre a la par. Y de pronto, desembocar en una Usina Militar, una solitaria construcción de estilo alemán en el medio de este paraíso, donde al asomarnos a su interior nos saludan sus operarios desde el primer piso. 


Rodar por la grava crujiente; pedalear hasta la aparición imprevista de un charco; eludir y atravesar el barro; cruzar puentes envejecidos; viajar al ritmo del agua de río que corre a la par


Altos de la ciudad

Usar la bicicleta en el centro y alrededores de Bariloche es entrenamiento garantizado. En cualquier esquina te podés encontrar con una tremenda trepada que te deja con la lengua afuera y sin piñones. Es que a casi 900 metros sobre el nivel del mar, la ciudad tiene pendientes para todos los gustos. Nos tomaron de sorpresa la cuesta de ripio en el barrio Los Cipresales, las interminables cuadras de subida del Pasaje Gutiérrez hacia la ruta 40, y también una hermosa pendiente sinuosa que desemboca en Mitre, la calle principal del centro, que despertó la adrenalina de trepar en contramano de algunos y la comodidad de observar desde la cima de otros.

Un poco de trekking en el Otto

O el error de subestimarlo… Claro, todos caminamos y con unas zapas deportivas pensamos que un poco de trekking es ideal para vivir bien de cerca la montaña. Pero por más entrenamiento ciclístico y deportivo, el trekking tiene su técnica y, como descubriríamos al día siguiente, ¡sus músculos!

Ascendimos al Cerro Otto por teleférico en un clásico paseo barilochense y fuimos a almorzar al refugio Berghof, la antigua “vivienda de montaña” de Otto Meiling, un escalador alemán que bautizó muchas montañas y fundó el Club Andino Bariloche. Tras una comida liviana y 100% sabrosa en esta cabaña de época, con vista increíble al Nahuel Huapi y atendida por su amable anfitrión, decidimos hacerle honor a Otto y regresar a la casa a pie, descendiendo por la picada que nacía metros más abajo. El descenso de casi 3 km debía llevarnos 30 minutos según la indicación del montañista del refugio. Sin embargo algunas resbaladas sobre suelos arenosos y secos, los desniveles constantes, la persecución de chaquetas y tábanos, los pasajes de bosque frondoso y las vistas extraordinarias que detenían nuestro andar dilataron la travesía y recién 90 minutos después estábamos tomando un merecido helado en La Jauja sobre la Av. Pirineos.

Métricas Promedio Bariloche
Salidas4
TerrenoMixto
Distancia50km
Velocidad20km/h
Elevation Gain800m

La ruta es el nuevo destino

Tras una semana de entrenamiento y descanso en Bariloche, dejamos todo listo para partir a la región de los Siete Lagos en Neuquén. Cargamos las bicis con todos sus bolsos y las lubricamos a seco con MucOff. A último momento tuvimos que hacer una parada técnica en lo de Ricky para regular los cambios de la Diverge roja y arreglar una pequeña pinchadura de camino a la bicicletería. Más allá de estos percances mínimos las bicicletas se comportaron de 10 en todo el viaje y las cubiertas aguantaron muy bien toda la variedad de terrenos. Ahora sí, a la ruta.

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